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| Dec.13 |
| Ps. Vladimiro Vásquez 2008-2 |
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SERMÓN 02-2008 Lucas 12: 32-34
INTRODUCCIÓN Una experiencia común es que, aspirando bienes espirituales, la mayoría de las veces gastamos nuestras vidas detrás de las asistencias materiales. La verdadera felicidad no consiste en la abundancia material que logremos alcanzar, sino en el uso más apropiado que podamos darle. Podemos guardar objetos aparentemente valiosos, sin embargo, nunca los usamos y de pronto se vuelven inservibles. Desaprovechamos el momento para darlos y eso es injusticia, en contra de nosotros mismos. Veremos porqué. I. UN REINO DE JUSTICIA Lucas 12: 32»No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino». Las leyes del Reino están basadas en la rectitud, ya que la Escritura en Hebreos 1:8,9 dice:Pero del Hijo dice: «Tu trono, Dios, por los siglos de los siglos. Cetro de equidad es el cetro de tu Reino. Has amado la justicia y odiado la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros». Deseo destacar la palabra justicia del versículo nueve, que es la misma del Salmo 46:7, fuente de la cita. Su raíz primaria significa "ser (o hacer) derecho (en el sentido moral) o forense; hacer, justamente, justicia, justificar, justo, absolver, purificar. Se puntualiza también como beneficencia -con justicia." Otro diccionario la define como "generosidad" Los hispano-parlantes, estamos muy poco familiarizados con la acepción de justicia descrita como "beneficencia-con justicia" ó "generosidad". No por eso deja de ser válida como las otras. En cambio, para el pueblo hebreo la palabra tsedakáh, (justicia), lo más usual es entenderla como una obra de caridad. Debemos tener esta aclaración en mente al considerar el versículo siguiente de Lucas. II. TESORO EN LOS CIELOS Luc. 12: 33»Vended lo que poseéis y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega ni polilla destruye, 34»porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón .La enseñanza del Maestro dice que dar limosnas es hacer bolsas eternas y tesoro en los cielos. No hay mayor dicha que entrar en el Reino. Pero también está escrito en "1ª Corintios 6: 9»¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis...» Y como vimos en el párrafo anterior, el cetro (o sea el imperio) del Reino es la equidad y se dice del Rey, "Has amado la justicia y odiado la maldad...". Indiscutiblemente, que las infracciones a Sus preceptos merecen castigos. Gracias a la misericordia Divina, la función principal el Mesías, es liberar a Su pueblo de sus pecados. Por eso nos ha sido mostrado el camino de la salvación. Aquí es donde caben aquellas Buenas Nuevas oídas desde el principio: Mateo 3: 2 y diciendo: «Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado». Mateo 4:17»Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: « ¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!». Marcos 1:15 decía: «El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!». Lucas también muestra cual era el mensaje de los primeros discípulos del Señor cuando escribe: Hechos 2:38»Pedro les dijo: -Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Y Hechos 3:19»Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo. Es bueno recordar el principio que dice "EL ARREPENTIMIENTO, ORACIÓN Y CARIDAD, ANULAN LA SEVERIDAD DEL DECRETO". III. EL PODER DE DAR AL POBRE Juan le pidió a los que se acercaron buscando el perdón de sus pecados lo siguiente: Mateo 3: 8»Producid, pues, frutos dignos de arrepentimiento... Teniendo esto presente cobra mayor claridad la enseñanza del Maestro cuando dice que la limosna (caridad o tsedakáh), nos permiten hacer tesoros en el cielo. La sabiduría nos aconseja No te niegues a hacer el bien a quien es debido... Porque dar al pobre que nos ha sido designado, nos permite un premio increíble. Cuando comprendemos esta necesidad entonces alcanzamos a cuidar de lo encomendado por el Sabio cuando dijo en Proverbios 4: 23»Sobre toda cosa que guardes, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Seguro es que la vida viene del Cielo. CONCLUSIÓN Los mandamientos del Señor, primariamente, son para nuestro beneficio. El más grande de todos es la Vida Eterna, que es el Reino de los Cielos. Ser generosos con los pobres es un pasaporte seguro al Cielo y sobre todo para que el bien más preciado que tenemos, nuestro corazón, sea preservado con toda su potencia de vida.
Ps.
Vladimiro Vásquez |















