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Ps. Vladimiro Vásquez 2008-1 PDF Imprimir E-Mail

SERMÓN 01/ Enero de 2008 / Visión de Fe Mixco

Lucas 12: 13,14

 

INTRODUCCIÓN

La pretensión de la equidad está tan arraigada en cada ser humano. Desde nuestra tierna infancia, somos demasiado perceptivos de la discriminación real o supuesta de parte de nuestros padres. En el pasaje objeto de estudio, uno entre la multitud se acerca a nuestro Señor pidiéndole su intervención porque se consideraba tratado injustamente. Los dos versículos que abarcan la petición y respuesta, nos enseñan un extraordinario principio de equidad que muchas veces desconocemos.

I. LA SOLICITUD

Lucas 12: 13»Le dijo uno de la multitud: -Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. A simple vista esta petición es lo más natural que pueda presentarse al Mesías, quien como enviado del Padre, no podía menos que atenderla con prontitud. El peticionario, puede ser un represente de de cada uno de nosotros cuando nos sentimos tratados agraviados. Tengamos cuidado de no interpretar a nuestro favor las Sagradas Escrituras. Hay dos pasajes bíblicos que debemos interpretar bien:

Hebreos 1:8»Pero del Hijo dice: «Tu trono, Dios, por los siglos de los siglos. Cetro de equidad es el cetro de tu Reino. 9»Has amado la justicia y odiado la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros». En este pasaje, que es una cita del Salmo 45: 6-7, Se atribuye al Hijo un Reino con cetro de justicia. Su amor por la verdad le ha llevado a tener un ungimiento mayor que el de cualquiera otro. Claro la misión del Hijo no puede ser diferente al carácter del Padre Celestial, pues de Él se atestigua también que la justicia y el derecho son las bases mismas del Trono Celestial:

Salmo 89:14» Justicia y derecho son el cimiento de tu trono; Misericordia y verdad van delante de tu rostro.

II. PETICIÓN DENEGADA

Lucas 12: 14»Pero él le dijo: -Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?

Y, esta respuesta ¿No está en contradicción con lo que dice el Salmo 45: 6-7, citado arriba?: 1: 9» Has amado la justicia y odiado la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros?

¿En qué quedamos debemos o no pedir Justicia al Cielo? Nótese que estas Escrituras dicen que la Justicia es el cimiento del Trono de Gloria y el Cetro del Rey Mesías. Pero no instruyen a que la pidamos. Me parece encontrar la razón de este silencio en el caso de Sara, la esposa de Abraham.

III. YHWH JUZGUE ENTRE TU Y YO

Génesis 16:5»Entonces Sarai dijo a Abram: - ¡Mi agravio sea sobre ti! Yo te di a mi sierva por mujer, pero al verse encinta me mira con desprecio. ¡Juzgue Jehová entre tú y yo!

Sara hace una declaración apasionada a su esposo para que YHWH juzgue entre ambos, en una situación cargada de pasiones familiares. Ella cree estar siendo tratada injustamente por Agar sin ser defendida por Abram. Pide la intervención divina, la cual le es concedida. Sin embargo aquí aprendemos que el juicio se da para ambas partes. Ocurre que cuando hacemos una demanda de esta naturaleza de manera indirecta nos ponemos en el papel de víctima y acusamos al Juez Supremo del Universo de ser injusto con nosotros. Por supuesto que casi nunca somos consientes de que esa denuncia esté detrás de nuestra petición. ¿Cuál fue el resultado final para Sara?

IV. JUICIO IMPARCIAL

Génesis 23:1»Fueron ciento veintisiete los años de la vida de Sara; tantos fueron los años de la vida de Sara. 2»Sara murió en Quiriat-arba (que es Hebrón), en la tierra de Canaán; y vino Abraham a hacer duelo por Sara y a llorarla. La vida de ambos fue examinada escrupulosa e imparcialmente por el Tribunal Supremo del Universo.

Todas sus virtudes y fallas fueron analizadas. Nada escapó al escrutinio, ni el más mínimo detalle. Había muchas situaciones que debieron ser tomadas en cuenta, como las siguientes: ¿Quien dispuso que Abraham tomara a Agar por esposa para tener hijos? (Gén. 16:1) ¿Porqué no se previó que al verse embarazada Sara sería menospreciada? (Gén. 16:4) ¿No dijo Sara que los hijos de la sierva con su esposo serían de ella? (Gén. 16:2). Cierto que Ismael se volvió incrédulo y se burlaba de Isaac su hijo, pero ¿No era su responsabilidad educarlo correctamente? (Gén. 21:9-11). Finalmente, dice la Escritura que Abraham vivió 175 años , 48 más que Sara. ¿Fue el resultado del juicio Celestial?

CONCLUSIÓN

Cuando el Mesías niega intervenir en la partición de la herencia solicitada, no está haciendo otra cosa más que tratar con misericordia al peticionario. Deberíamos pensar muy cuidadosamente, cada vez que pedimos que se nos haga justicia de nuestro adversario. No sea que los resultados nos sean adversos.

Ps. Vladimiro Vásquez
Pastor General
Visión de Fe - Guatemala