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| Dec.13 |
| Ps. Vladimiro Vásquez 2007-2 |
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Lucas 11: 43-54. Lucas 11: 43» ¡Ay de vosotros, fariseos!, que amáis las primeras sillas en las sinagogas y las salutaciones en las plazas.44» ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan por encima no lo saben.45Respondiendo uno de los intérpretes de la Ley, le dijo:-Maestro, cuando dices esto, también nos ofendes a nosotros.46Él dijo:- ¡Ay de vosotros también, intérpretes de la Ley!, porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis. 47» ¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres! 48De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; a la verdad ellos los mataron, pero vosotros edificáis sus sepulcros.49»Por eso la sabiduría de Dios también dijo: "Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán", 50»para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, 51»desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el Templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.52» ¡Ay de vosotros, intérpretes de la Ley!, porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.53»Diciéndoles Él estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo en gran manera y a provocarlo para que hablara de muchas cosas, 54acechándolo y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarlo. [1] INTRODUCCIÓN Los peligros de la religiosidad son extremos. Por eso el Señor arremetió contra ellos con firmeza. No los disculpó sino que al contrario los confrontó con la trivialidad de sus hipocresías. Pero a los peores pecadores trató con amor, se puso al alcance de ellos y los perdonó, como bien dijo en la ocasión del banquete en la casa de Leví: Lucas 5: 32No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. I. LOS FARISEOS Y ESCRIBAS Las manifestaciones de la espiritualidad, obviamente son de dos clases, una interna y la otra externa. Muchas veces se cae en el engaño de darle cabida a la segunda en detrimento de lo que tiene más estima ante Aquel que "... no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón", como le fuera dicho al Profeta Samuel. [2] Los versículos 43 y 44 están dirigidos a los fariseos y a los escribas. Los primeros eran personas muy escrupulosas en el cumplimiento de los mandamientos, pero se habían dejado llevar por la apariencia. Los segundos eran los copistas de las Sagradas Escrituras que muchas veces hacían causa común con los fariseos y también cayeron en el mismo error. Ambos grupos habían tenían como llamado la santificación del Nombre, pero con el correr del tiempo cayeron en venalidades, por las cuales el Señor Jesús los reprende en esta ocasión. Su superficialidad llega a ser comparada con la de los sepulcros cuyo exterior oculta la corrupción que contienen. II. LOS INTÉRPRETES DE LA LEY Los versículos 45 al 48, están dirigidos a los versados en las enseñanzas de Moisés, que habían incurrido en garrafales errores también. Ellos, que eran conocedores de las Escrituras con meticulosa acuciosidad, fallaron en convertir la dulzura de la Palabra Divina en grotescas cargas imposibles de cumplir. Por ello daban lugar a una conducta de apariencia porque ellos ni con un dedo las tocaban. Con tal conducta llegaban a la insensibilidad que con facilidad conducían al prójimo a la muerte. No importando si se trataba de un mensajero Divino o no. Ese es el peligro de la religiosidad que nos vuelve ciegos. Pues estas mismas personas, al final, las Escrituras hacen constar que procuraban echar mano del Señor para destruirle (versículos 53 y 54) III. LA SABIDURÍA DIVINA Lucas 11: 49»Por eso la sabiduría de Dios también dijo: "Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán" ¡Extraordinario! El Cielo no parece conmoverse con que la maldad vestida de religiosidad, arremeta contra los mensajeros verdaderos. Así ha sido desde el principio, los justos muchas veces han padecido a manos de los injustos, aparentemente, sin que a nadie le importe. Pero no nos llamemos a engaño, porque esta es la jugada maestra del Creador. Esa fue la sabiduría manifestada en Monte Gólgota y Pablo afirma en 1ª de Corintios 2: 7Pero hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta que Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, 8la cual ninguno de los poderosos de este mundo conoció, porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria La injusticia es una simple ilusión. En este tiempo el que la hace la paga. Lo que sucede es que la Paciencia de nuestro buen Padre Celestial es infinita y deja pasar un tiempo entre el pecado y el castigo. Es solo por su misericordia y para que el hombre use de su libre albedrío y puede arrepentirse de sus pecados. Finalmente, el universo está creado de tal manera que cobra la factura del pecado. Como dice el conocido pasaje de Romanos 6: 23porque la paga del pecado es muerte... De tal forma que tarde o temprano llega la muerte en sus más variadas manifestaciones: muerte física, espiritual, financiera, familiar, social, etc. IV. PERO EL PECADO MÁS GRANDE FUE Lucas 11: 52» ¡Ay de vosotros, intérpretes de la Ley!, porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis. Impedir que otros quisieran aprender. Hicieron tan inaccesible la posibilidad de descubrir a su Creador que nadie quería ni siquiera intentarlo. Los supuestos enviados no entraron ni dejaban entrar al que quería. CONCLUSIÓN Conocer el idioma de las Escrituras, y aún las Escrituras mismas, no es equivalente a ser piadoso. No nos llamemos a engaño, la piedad tiene que estar acompañada de las virtudes que Pablo indica en 1ª de Timoteo 6: 11Pero tú, hombre de Dios, huye de estas cosas y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. [1] Reina-Valera 1995-Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998. Las referencias bíblicas se harán de esta versión. De lo contrario, se hará la cita respectiva. [2] 1ª Samuel 16:7
Ps. Vladimiro Vásquez |















