Archivos
| Dec.13 |
| Ps. Vladimiro Vásquez 2008-28 (¿Quién lo Empujo?) |
|
|
|
|
SERMÓN 28 Lucas 17: 1Dijo Jesús a sus discípulos: «Imposible es que no vengan tropiezos; pero ¡ay de aquel por quien vienen! 2Mejor le fuera que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. (1) Cuando meditamos sobre la vida es casi obligado preguntarnos si lo que nos sucede es a causa de nuestros actos o no. Sobre todo, los hechos fortuitos, nos llevan a preguntarnos si son planeados por una Inteligencia Superior, o son simples casualidades. El debate sobre estos asuntos se vuelve interminable y las opiniones varían de individuo a individuo. NECESIDAD DE LAS TRAMPAS La versión de las Escrituras que estoy usando anota al margen de Lucas 17:1 lo siguiente: Vengan tropiezos: En griego, skándalon (de donde se derivó la palabra castellana escándalo) significa tropiezo o trampa, símbolo de aquello que incita al pecado o a la pérdida e la fe. En el mismo sentido se pronuncia otro autor cuando afirma que tropiezo, hace referencia al palo en la trampa del cazador que salta y la hace cerrar cuando el animal lo toca.(2) Las palabras del Maestro a sus discípulos son impresionantes. «Imposible es que no vengan tropiezos; -dijo Él. Tal afirmación es demasiado contundente como para pasarla por alto. Nos preguntamos ¿Existe entonces un plan de trampas para cazar las almas de los hombres? Si la respuesta es afirmativa sobreviene una pregunta más inquietante todavía. ¿Quién es su autor? Si convenimos que es el Creador, cabe hacernos una pregunta más inquietante todavía ¿Cuál es Su propósito? Pues esto se entendería como un plan malévolo y parecería, Dios nos libre, que somos marionetas de un destino cuyos planes son incomprensibles. BONDAD A TODA PRUEBA Para nuestra tranquilidad, las Sagradas Escrituras atestiguan la bondad del Señor sin lugar a dudas. Por ejemplo, nos dicen que se viste de Luz(3); Se nos invita a honrarlo como el Rey de reyes y Señor de señores, porque es el único que tiene inmortalidad y habita en Luz inaccesible(4). Sus vestiduras, su inmortalidad y lugar de habitación, nos hablan claramente, que no hay oscuridad en Él. No tiene planes ocultos o trampas para sus criaturas. Pero la Escritura más contundente, porque nos habla directamente que Él Es la esencia del bien, dice lo siguiente: Además su amor por todas sus criaturas es infinito y cada una de ellas ha sido creada para expresar ese amor. La humanidad, la más sublime de sus creaciones, es el objeto máximo de amor Suyo. Así es valorado en la dádiva más grande que hizo en el universo: La vida del Hijo amado para salvación de todos los que creen en Él.(5) ¿Y LA CAUSA DE LOS TROPIEZOS? Deuteronomio 22:8, es un versículo misterioso que encaja a la perfección con la enseñanza de la necesidad de los tropiezos en medio nuestro. En la mayoría de las versiones de la Biblia es traducido con ligeras variantes así: 8»Cuando edifiques una casa nueva, harás pretil a tu terrado; así evitarás que caiga sobre tu casa la culpa de la sangre, si de él se cae alguien. Solamente una traducción literal nos puede dar una apreciación diferente, como sigue: Cuando edifiques casa nueva entonces-harás pretil para-tu-terrado y no pondrás sangres en tu casa si cae él que cae desde él.(6) Una mejor sintaxis castellana podría ser: “Cuando edifiques una casa nueva, construirás una cerca a tu tejado; no sea que pongas sangre sobre tu hogar, si aquel que está cayendo caiga de él”. Obviamente, la traducción literal del hebreo está más acorde con las Escrituras y nos da a entender muy claramente la causa de la caída desde la terraza. No es la culpa del dueño, sino del que se accidenta. Muchas personas sufren accidentes todos los días porque en ellas está operando ley de la causa y del efecto. ATADO Y CON EL AGUA AL CUELLO El más responsable de la caída desde el terrado es el que cae, como ya vimos. La causa se debe Celo Divino con que Su Creación fue diseñada. Su amor es infinito, pero para con todos. Por lo tanto si nuestros pecados han afectado a otros, tendremos que pagar por ello. Cada año muchos mueren, o sufren graves accidentes u otros reveses, como consecuencia de sus actos y los actos de sus padres que no han sido rectificados. Sin embargo, tanto en la enseñanza de Lucas 17: 2, como en la de Deuteronomio 22:8, aprendemos que hay un segundo responsable. Se trata de aquel que por su conducta descuidada, se convierte en el verdugo de una sentencia. Asombra el terrible castigo que le espera El Señor dijo: -Mejor le fuera que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos. Aunque el que cae es el responsable de su caída, hay ejecutores su sentencia. Quiera el Padre Celestial que seamos guardados de ser los operadores de las sentencias establecidas por el Cielo. ¡SEÑOR SEA DE TU AGRADO LIBRARNOS DEL MAL!
Ps. Vladimiro Vásquez
|
















