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| Ps. Vladimiro Vásquez 2008-21 (Volver, volver, volver) |
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Domingo 24 de agosto 2008
SERMÓN 21
DANDO Y RECIBIENDO Lucas 15:11 También dijo: «Un hombre tenía dos hijos, 12y el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde”. Y les repartió los bienes.(1) Mientras el Creador solo sabe dar, porque esa es Su mayor complacencia, nosotros, Sus criaturas, básicamente estamos hechos para recibir. No es extraño entonces el proceder del Padre y del hijo en la historia. SECUELAS ADMINISTRATIVAS Lucas 15:13 No muchos días después, juntándolo todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. La generosidad del Padre es completa, es decir, incluye la libertad de uso de los bienes recibidos. La parábola, muestra con claridad el proceder de nuestro buen Padre. Pero no nos llamemos a engaño, que nos conceda libertad de acción no significa que nuestros actos queden sin premio o castigo como recompensa. Debemos cambiar la generalizada imagen de un Ser Superior adusto y castigador. En realidad son nuestras propias siembras las que nos dan buenas o malas cosechas, premios o castigos. Así está constituida Su Creación. Por eso el heredero, desperdició sus bienes en poco tiempo. RENDICIÓN DE CUENTAS Lucas 15:14 Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenzó él a pasar necesidad. La libertad de acción no debe hacernos olvidar que este mundo fue creado con leyes justas e inapelables. Así son las cosas en la vida. Podemos hacer y deshacer, pero al final la factura nos es presentada para su pago. El olvido de la rendición de cuentas por nuestra administración, se debe a la distancia que el Cielo ha dejado entre el crimen y el castigo. En esa separación está la clave. Si logramos ver que todo lo que se siembra, se cosecha, usaríamos mejor nuestra libertad y necesitaríamos menos castigos. Mejor aún no habría necesidad de agentes represivos. La mala administración de los dones recibidos, atrajo la la hambruna que se dio en aquel país. Pero, aún los castigos que llevan de vuelta, no son sino muestras de amor. CUANDO NO SE PUEDE BAJAR MÁS Lucas 15:15 Entonces fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos. 16 Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17 Volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros’ ”. Las Sagradas Escrituras enseñan que todo es para bien (2) y tocar fondo se convirtió en una bendición para este joven. Ya había perdido todo, hasta la amistad más querida lo había dejado solo. Como se dice corrientemente, estaba listo para tomarse hasta un clavo ardiente, y eso fue lo que hizo. Verse en la condición más miserable, no fue malo para él. Surtió un efecto purificador, como suele suceder con las personas sabias. El orgullo, fue vencido por la necesidad y eso lo hizo volver en sí. NO CAMINA ¡CORRE! Lucas 15: 20Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó. 21El hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo”. 22Pero el padre dijo a sus siervos: “Sacad el mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su dedo y calzado en sus pies. 23Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta, 24porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado”. Y comenzaron a regocijarse. Lo interesante es que su padre estaba esperándolo desde siempre. Lo único que podía hacer era esperar que su hijo fuera inteligente y volviera en sí. Era su anhelo más ferviente. Dice la historia que el Padre lo vio de lejos. ¿Cuan lejos lo vio? Nuestro Padre Celestial nos vio desde antes de la fundación del mundo. Siempre anheló nuestro retorno. Se preparó para eso. Es más proveyó todo lo necesario, para que nuestro retorno no tuviera obstáculos en las Leyes de Justicia Celestial. Por eso nos dio sus mandamientos y preceptos, que son la Luz que nos ayuda en el camino de retorno(3) y que nos llevan a vivir y heredar la tierra prometida (una vida abundante) (4). Y, además nos la Justicia que viene por la fe en Su Hijo, la Palabra Viviente(5) El hijo de la historia vuelve y antes de llegar a casa, su padre sale a recibirlo. Lo demás era de esperarse. Gozo y fiesta por el que ha vuelto. ¿Y el mal comportamiento? El padre lo resume así: 24porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado… CONCLUYENDO El mayor regalo que hemos recibido es la libertad de escoger. Claro que conlleva riesgos, pero sus ventajas son mayores, pues no es de comparar el mérito que tiene regresar a la Casa Paterna, por voluntad y experiencia propia. Una vez que se han malgastado los bienes del Padre y se experimenta la misericordia inmerecida, valga la redundancia, es imposible vivir fuera. Si nuestro deseo de morar allí es genuino, podremos volver siempre.
[1] Salmos 119:18 [2] Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998. Las referencias bíblicas se harán de esta versión. De lo contrario, se hará la cita respectiva. [3] John W. [4] Colosenses 1:18 Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia, y es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia…
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